Almacena la energía solar fotovoltaica excedentaria para maximizar el autoconsumo de la instalación.
Reduce la factura eléctrica, elimina los picos de consumo y disminuye la potencia contratada.
La batería aporta estabilidad a la instalación gracias a la instalación de sistemas de backup.
Con la instalación de baterías conseguimos una mayor autonomía e independencia para hacer frente a los cambios del mercado eléctrico.

Cada sistema de baterías (BESS) que diseñamos responde a una realidad específica. No trabajamos con soluciones estándares: analizamos, simulamos y dimensionamos cada proyecto para garantizar el punto óptimo de eficiencia que permite obtener el máximo rendimiento de la inversión.
Nuestro enfoque combina el ahorro directo derivado de la optimización de la instalación de autoconsumo con las oportunidades que ofrece la participación activa en los mercados energéticos.
Gracias a la integración de equipos y tecnología de almacenaje de última generación, gestionados mediante un software avanzado que optimiza y administra la energía de manera altamente eficiente. De esta manera, la instalación de almacenaje se transforma en un activo estratégico para nuestros clientes.
Un sistema de baterías BESS es una solución de almacenamiento de energía que se integra con una instalación solar fotovoltaica para guardar el excedente de energía generada y utilizarlo cuando sea más conveniente.
Esto permite aprovechar mejor la energía producida, reducir la dependencia de la red eléctrica y optimizar los costes energéticos. En el caso de las empresas e industrias, es especialmente útil para reducir consumos en horas punta, evitar penalizaciones por picos de potencia y mejorar la eficiencia global de la instalación. En viviendas, facilita consumir energía solar también durante la noche o en momentos en que la producción fotovoltaica no es suficiente.
En definitiva, una batería BESS da más control sobre cuándo consumir, almacenar o comprar energía, con un impacto directo en el ahorro y la rentabilidad de la instalación.
Para las industrias y negocios, un sistema de almacenamiento de energía es fundamental para gestionar los picos de demanda, evitar penalizaciones por exceso de consumo y mejorar la eficiencia global de la energía en la instalación. También ofrece estabilidad en el suministro, un factor esencial en procesos productivos que no pueden sufrir interrupciones.
En el ámbito residencial, una batería eléctrica permite almacenar energía durante el día y consumirla por la noche o en horas de tarifa elevada, maximizando el autoconsumo y el ahorro energético.
Sí, y precisamente es en este punto donde un sistema de baterías aporta más valor. A pesar de disponer de una instalación solar fotovoltaica, la energía generada no siempre coincide con el momento en que se necesita consumir. Las baterías permiten almacenar los excedentes de energía durante las horas de producción y utilizarlos más tarde, incluso durante la noche o en horas punta.
El Peak Shaving es una estrategia de optimización energética que consiste en reducir los picos de potencia eléctrica mediante el uso de baterías en momentos de máximo consumo. Esto permite evitar penalizaciones por exceso de potencia, optimizar la potencia contratada y reducir significativamente el coste de la factura eléctrica.
Sí, siempre que el sistema de almacenamiento esté configurado con función de backup o sistema de alimentación ininterrumpida. En caso de corte de suministro eléctrico, la batería puede garantizar el funcionamiento de los consumos críticos.
La autonomía de un sistema de almacenaje depende de la capacidad de la batería y del consumo de la instalación. Normalmente, se dimensionan para asegurar un mínimo de 2 horas de funcionamiento al máximo consumo, pero se pueden dimensionar para una autonomía más elevada.
La capacidad de almacenaje de un sistema BESS varía según su dimensionamiento. En aplicaciones industriales, estos sistemas pueden ir desde 50 kWh hasta varios MWh, y esto permite cubrir tanto pequeñas instalaciones como grandes consumos energéticos.
Sí, los sistemas de almacenaje de energía con baterías LFP (Litio Ferrofosfato) son altamente seguros. Incorporan múltiples sistemas de protección, control de temperatura, sistemas antiincendios y monitorización en tiempo real. Estas tecnologías garantizan un funcionamiento fiable, minimizando riesgos y previniendo posibles incidencias.
La vida útil de los sistemas de baterías se sitúa habitualmente entre 12 y 20 años, con una durabilidad de entre 8.000 y 10.000 ciclos de carga y descarga. Esta puede variar en función de la tecnología utilizada, las condiciones de uso y el mantenimiento del sistema.
Los sistemas de almacenamiento de energía (BESS), igual que el resto de instalaciones eléctricas, deben cumplir con las normativas vigentes. Hace falta revisar la seguridad eléctrica en cuanto a las conexiones y el funcionamiento de la batería.
Para determinar la viabilidad de los sistemas de baterías, se realiza un estudio energético detallado que analiza el perfil de consumo, la tarifa eléctrica, los picos de potencia y la integración con energía fotovoltaica. Este análisis permite identificar el potencial de ahorro y asegurar la viabilidad técnica y económica de la instalación.
Sí, se puede realizar un estudio de viabilidad energética sin compromiso. Este análisis inicial permite detectar oportunidades de ahorro, optimizar el consumo energético y proponer una solución personalizada adaptada a las necesidades de cada cliente.